Cada vez que me veo en el espejo, al principio, logro reconocerme, pero luego, me miro detenidamente, y pregunto si seré realmente esa mujer que veo en el espejo. Desconozco la que veo en el retrovisor de cada esquina, de cada bar... Simplemente, ya no espero a aquel que me inspire confianza para estar toda la vida a su lado, sino, a aquel que lo quiera todo a mi lado, todo, tanto tiempo hasta que se desgaste y tan sólo queden los restos de nuestro amor.Y luego, si lo que queda de nosotros, es el producto de lo que fue nuestro amor, que ame a ese hijo más de lo que me amo a mí. Por eso digo que todo cuesta arriba, aunque la vista sea buena o no... todo cuesta arriba. Y el día que todo cueste abajo, será el día que se derrumbe todo, el día en que perdimos la esperanza por un tiempo indeterminado. Ya no importa para donde sople el viento, porque nosotros mismos creamos nuestro destino.
Simplemente, busco a un hombre que me ame en el momento, y si todo termina después de tener a nuestro hijo, que lo siga amando más de lo que me amo, como yo lo haría. Daría la vida por ambos...
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