Miro atrás, y me doy cuenta de lo mucho que te he esperado, y que aún puedo seguir haciéndolo. A veces, me siento en un mar de recuerdos, preguntando dónde estás, pensando que todo ha acabo, pero que algún día regresarás.Lo mío fue aceptar todo, porque te quería. No quiero ser alguien que se va tan fácilmente. Cuando miro tus ojos, es como ver el cielo nocturno o un hermoso amanecer. Y como las estrellas viejas, veo que has llegado tan lejos para llegar justo a donde estás.
Luego de tantos años, nuestras almas se han encontrado nuevamente, y estoy aquí para quedarme y hacer la diferencia que no pude hacer: no dejarte ir sin un adiós. Tuvimos que aprender muchas cosas, como ser flexibles. Tuve que aprender con lo que tengo, con lo que no soy y con quien soy. No me voy a dar por vencida con nosotros, incluso si los cielos se ponen duros, te estoy dando mi amor. Aún sigo mirando hacia arriba...
Y los días de otoño te hacen monumento por el pasado, por nuestra historia. Es por eso, que cada otoño, sin saberlo, sin notar el por qué, pienso en ti sin descubrirlo a tiempo. Eres mi historia preferida, la que no puedo escribir, la que sueño, la que vive en mí a fuego apasionado. Jamás es el adiós...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario