Cuando más dispuesta estaba ella a entregarse, él se imponía a no hacerlo. Ella, con todo el dolor en el alma, terminó por dejarlo, porque no le hacía ningún bien, sabiendo que fue él quien había buscado tener una relación con ella... Lo más duro fue que él se llevó pedacitos de ella, mientras que se entregaba en cuerpo y alma, le abrió su corazón y él no lo supo ver, según sus palabras, sabía que ella valía la pena, pero más allá de esa verdad, la perdió y no hizo nada al respecto.Y ahora, con todo el dolor, lo que le queda es superarlo y seguir con su camino, justamente como lo hacia antes de estar con él, sabiendo que siempre se negaba a darse con los hombres justamente por aquello sucedido. Con más claridad, sabe lo que quiere, cómo y por qué.
A veces, hay que recibir esos golpes en la vida para darnos cuenta de que si a veces tenemos un punto de vista, es por algo, y más, cuando nos pasan estas cosas, las reforzamos, para no cometer el mismo error.
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